POEMAS, RESEÑAS DE LIBROS DE POESÍA, TRADUCCIONES, HAIKU.

martes, 6 de agosto de 2013

jueves, 1 de agosto de 2013

domingo, 5 de mayo de 2013

RODANDO EXTERIORES (III)

Recupero -las fechas lo reclaman- otro poema de Cámara Oscura: el último de una serie de tres bajo el título "Rodando exteriores", en clara alusión, como gran parte del libro, al mundo del cine y la fotografía. Se lo dediqué a un gran aficionado al séptimo arte.


Para Víctor David,
muerto de cine.

Del milenio y las tormentas
hablaremos cuando lleguen.
Dejadme ahora con mayo.

Quiero ver cómo las flores
se resecan y cuajan
en frutos verdes y quiero
ver cómo se aclara la línea del horizonte
hasta darme cuenta
exacta de dónde estoy.

Quiero ver cómo flotan en el aire
esos pólenes y semillas blandas,
verlos posarse en mis hombros
y esperar una imposible germinación.
Ver estos días amarillos abrirse
y darme su más tierno abrazo,
invitarme a su fiesta más íntima.

Dejadme, dejadme ahora con mayo.
Ya hablaremos, ya,
de las vacaciones o las cosechas.

domingo, 7 de abril de 2013

MANUEL LAESPADA. Dos poemas de "DEL AMOR CAÍDO"








El albaceteño Manuel Laespada obtuvo el XVII Premio de poesía "Ciudad de Mérida" con "Del amor caído", una colección de 20 poemas, elaborados cada uno a partir de un verso de poemas de Donde habite el olvido. El título también está sacado de un verso del mismo libro de Cernuda.
No es éste, ni mucho menos, el primer  premio de Laespada: el Ciudad de Salamanca, Luis de Feria, Vicente Martín, o el Joaquín Lobato, de Vélez-Málaga, entre otros, forman parte de su extenso currículo.
El libro está publicado en la Colección Vincapervinca, de la Editora Regional de Extremadura, y apareció en noviembre de 2012. De él elegimos estos poemas:




Esperé un Dios en mis días

Dios no está en mis poemas casi nunca
a pesar de que dicen
que siempre está al acecho, 
que vigila mis pasos,
que me mira y me ve. Y yo lo miro,
lo busco, lo reclamo, lo incluyo en algún verso
como si fuera un tópico, esperando
que eso le hará feliz, protagonista
de mis neuras, mis sueños, mis poemas, 
y no acude a la cita.
Definitivamente
a Dios le gusta poco mi poesía.





Bajo la lluvia desatada

Seguro que era abril porque la lluvia
arrinconó postales y palmeras.
Seguro que era demasiado tarde, 
las estatuas del frío
vistieron de un intenso verdemar
las manzanas prohibidas.
Seguro que esa noche habría plenilunio,
las aguas de las norias
estiraban sus cuellos de cisne traicionado
para abrazar un aire tímido.
Seguro que la hoja
de un libro o de una higuera, igual daba, 
despedidas trenzaba
y en un parque algún banco
deshojaba, si, no, pétalos de la espera.
Seguro que sabías
que yo pensaba en ti. 

viernes, 29 de marzo de 2013

INTERIORES V


INTERIORES es una serie de seis poemas que apareció en el primer número de la revista Feria, allá por 1997. Me ha parecido oportuno recuperar ahora el quinto de la serie. Sigo pensando lo mismo.




Ni la luz ni el ocio para animar
este diálogo entre uno
consigo mismo. Ya está aquí la Semana Santa.
Unos días de vacaciones
mientras los árboles terminan de retoñar.

Me dicen que salga,
que viajar está muy bien,
que me vaya estos días a las playas de levante
o a ver las procesiones
del sur.

Considero la idea y reconozco
que, en principio, me gusta.
Y es una suerte poderlo hacer.
Pero vuelvo a pensar, le doy vueltas
y más vueltas y, al fin, decido.
Es también una suerte poderse quedar.

lunes, 11 de marzo de 2013

POEMA

TIENES ojos de medianoche, y son
míos, son míos. Son los ojos del cielo.
Abren una parcela de luz, 
con estatuas y altares de mármol, 
entre lo que más quiero y todo
lo que puedo querer. Son míos 
son míos. Son los ojos del mundo.
Diría espejos donde dios
se mira y sólo ve fluir
el agua del tiempo: otoños lentos,
inviernos interminables.
Abarcan el abecedario completo
de las horas y los días, y toda
la infinita gama de blancos, y son míos,
son míos. Son los ojos de la vida.

sábado, 26 de enero de 2013

MANUEL PINILLOS V


 Quinta y última entrega que dedicamos al poeta de Zaragoza. Y lo hacemos con su único poema en prosa, perteneciente, como Solamente hay dos razas, que publicábamos el pasado 11 de noviembre, a su libro de 1966 Viento y Marea, sin duda el más comprometido, y acaso el mejor.



POETA-EMPLEADO

A un “vivo” que remueve muertos


Hace tiempo que debías haber empezado tu personal limpieza, pues puede que todo provenga del oscuro tiempo prenatal, los nueve meses de almacenar una escasa materia aprovechable. ¿Por qué, si no, ese derramar humedades por los ojos cobradas a tanto la pieza? ¿De dónde viene, más que de antiguas insuficiencias, esa horrible afición a hablar de la desgracia ajena montado en tren de lujo y corriendo hacia el banquete?
Bajo tu torso late un activo motor, muy funcional, que da la hora de estar siendo. Pero emocionalmente no es aquello mucho más que un carámbano que flota en el mar del vacío.
Brotan por doquier ayes, explotan regiones, yacen infinitas hambres en confusos montones, las familias borrosas de países enteros sucumben bajo su justificado miedo pero tú plácidamente te remontas a las nubes, y en todo caso escribes ásperos versos de adhesión a la ligera, o depositas un frívolo suspiro fingido sobre el pecho de un cualquier esqueleto de entre la pirámide de habituales víctimas; y te irás más tarde a tu cita en la feria de atracciones, donde podrás mostrar tu habilidad en el disparo tirando al blanco sobre ramos de petunias. Por ver si puedes arrancar el premio de la mariposa multicolor, o el sobre con sorpresa que puede ser un montoncito de billetes efectivos. (Al mismo ritmo de cada disparo, allá, en un pueblo mísero asiático, agonizan doscientos mil famélicos seres, aplastados por su hueso desvestido o algún hachazo de metralla).
Sería necesario, sería eficaz que bebieras en el hueco vaso de ese muerto de inanición, en el corazón atropellado de ese grupo de harapientos, en el latido escaso de aquellos fraternos parias que son empujados a punta de bayoneta en los cinco continentes, para que tus perfectísimas palabras de ladrón de emociones adquieran un saludable significado. Sería muy limpio, sería absolutamente edificante, en el mismo grado que previsible, que fueras por cierto tiempo el triste despojo del que te haces procurador en ciertos días de belleza estrictamente ornamental, cuando colocas medallones de hojas de muérdago sobre el débil hombre que agoniza estupefacto entre el diluvio y el desempleo. Sería muy lógico que si hablas de miserias estuvieras emparentado con una verdadera miseria, esa que en tus hombros se apoyase.
¡Mucho me temo que sigas hasta el fin llorando con la lágrima de otro, con la lágrima robada en ajenos ojos apartados; que no conozcas jamás qué es el sollozar por puro terror ante el silencio de tantas puertas cerradas. ¡Mucho me temo que como un hábil artista del comercio, fincado y sucesivo, sigas alimentado tu palabra en el plato donde se da el sufrir ajeno su atracón de desfallecimiento cotidiano y sin apoyo, mientras todo eso lo masticas como a través de una música de fiesta! Parigual al antropófago que mueve su danza en torno  a la carne –tostada a la brasa y humeando muerte odiosa- del semejante a quien va a devorar cuando el tambor cese, en el insaciable día de la selva que entre todos replantamos hora a hora. Mientras en el aire que nos dice tantas cosas comienzan a presentirse las primeras ráfagas de aromas enormes, muy gemelos al advenimiento de un estío que no muera.