POEMAS, RESEÑAS DE LIBROS DE POESÍA, TRADUCCIONES, HAIKU.

sábado, 26 de octubre de 2013

sábado, 28 de septiembre de 2013

SEAMUS HEANEY. DEATH OF A NATURALIST (MUERTE DE UN NATURALISTA)






Una segunda entrada en memoria de S. Heaney. Esta vez con la traducción de su poema emblemático MUERTE DE UN NATURALISTA, que da título al libro por el que Heaney alcanzó reconocimiento como gran poeta. Incluimos también el poema original.





MUERTE DE UN NATURALISTA

Todo el año la presa de lino se inflamaba en el corazón
de la ciudad; verde y con la cabeza hinchada,
el lino se había podrido allí, trabado por enormes turbas.
Diariamente se asfixiaba bajo un sol de justicia.
Las burbujas rompían delicadamente, los moscardones
tejían una tupida gasa de zumbidos alrededor del hedor.
Había libélulas, mariposas moteadas,
pero lo mejor de todo era la cálida, espesa baba
de las huevas de rana que crecía como agua coagulada
a la sombra de las orillas. Aquí, cada primavera
yo llenaba búcaros de granos
de gelatina para alinearlos en los alféizares de casa,
en las estanterías de la escuela, y esperaba y observaba hasta
que los puntitos chafados reventaban en ágiles
renacuajos nadando. La señorita Walls nos contaba que
papá rana se llamaba rana toro.
Y cómo croaba y cómo mamá rana
ponía cientos de pequeños huevos y esto era
huevas de rana. Uno podía predecir el tiempo por las ranas también,
ya que eran amarillas con el sol y marrones
con la lluvia. Entonces un día de calor en que los campos estaban cubiertos
de boñigas de vaca, en la hierba las ranas furiosas
invadieron la presa de lino; yo me escondí entre los setos
de un intenso croar que no había oído
antes. El aire era espeso con un coro de bajos.
Justo debajo de la presa, ranas de vientre abultado estaban ladeadas
sobre las hierbas; sus cuellos anchos latías como velas. Algunas estaban
preparadas como granadas de barro, con sus cabezas romas resoplando.
Sentí náuseas, me volví, y corrí. Los grandes reyes del cieno
estaban reunidos allí para la venganza y yo supe
que si yo sumergía mi mano, las huevas la agarrarían.

(Trad. V. Carcelén)




DEATH OF A NATURALIST


All year teh flax-dam festered in the heart


Of the townland; green and heavy headed


Flax had rotted there, weighted down by huge sods.

Daily it sweltered in the punishing sun.

Bubbles gargled delicately, bluebottles

Wove a strong gauze of sound around the smell.

There were dragon-flies, spotted butterflies,

But best of all was the warm thick slobber

Of frogspawn that grew like clotted water

In the shade of the banks. Here, every spring

I would fill jampotfuls of the jellied

Specks to range on window-sills at home,

On shelves at school, and wait and watch until

The fattening dots burst into nimble-

Swimming tadpoles. Miss Walls would tell us how

The daddy frog was called a bullfrog

And how he croaked and how the mammy frog

Laid hundreds of little eggs and this was

Frogspawn. You could tell the weather by frogs too

For they were yellow in the sun and brown

In rain. Then one hot day when fields were rank

With cowdung in the grass the angry frogs

Invaded the flax-dam; I ducked through hedges

To a coarse croaking that I had not heard

Before. The air was thick with a bass chorus.

Right down the dam gross-bellied frogs were cocked

On sods; their loose necks pulsed like sails. Some hopped:

The slap and plop were obscene threats. Some sat

Poised like mud grenades, their blunt heads farting.

I sickened, turned, and ran. The great slime kings

Were gathered there for vengeance and I knew

That if I dipped my hand the spawn would clutch it.

jueves, 12 de septiembre de 2013

DOS POEMAS EN "DOS POEMAS Y UN CAFÉ"

En el  último número de la revista virtual de poesía DOS POEMAS Y UN CAFÉ, Javier Ocaña  ha tenido a bien incluir estos dos poemas. Se trata de una publicación modesta pero muy cuidada, casi artesanal. Gracias y suerte, amigo.



LLÁMALO SUERTE

Llámalo suerte, margen izquierda, la cuneta 
Estaba ahí, a dos palmos del arcén,
Para que detuviéramos la marcha
Y pudiéramos ver mejor el animal.
Ni zorro ni jabato: un vulgar perro
Atropellado, moribundo.

Llámalo suerte, sangre negra, aún se movía,
Yo no quería, pero fuiste tú
Quien se empeñó
En recogerlo e intentar salvarlo,
Y así lo hicimos, lástima
De maletero: aún olía a nuevo.

Llámalo suerte, inexorable paso
Del tiempo, aburrimiento, nos cansamos,
Tenía, acaso, que pasar.
                         Y aquí
Nos quedamos los dos
Solos, lamiéndonos aún
las heridas.
Te fuiste sin ponerle
 nombre.

     Quizá lo llame suerte.




LUGAR


La persona es el lugar de los demás,
El lugar de las cosas que se nombran,
Nuestro lugar en nuestro mundo parado y único.

La persona que no soy yo
Es la escritura contra los demás,
Como un borrón y cuenta nueva
En los hábiles trazos de un papel quemado.

Para que yo desaparezca
Se tiene que romper mi espacio,
Hundirse o perderse como una telaraña
De luz en el silencio.

Y yo estoy siempre quieto
O muerto en mi lugar común,
Alguien que escribe frases de ceniza
Cuando no queda nadie que las lea.

Alguien con un insecto de metal
Metamorfoseándose en su oído.
El que vende relojes en la esquina
Equivocada para un tiempo
Que no llegará nunca.

sábado, 31 de agosto de 2013

SEAMUS HEANEY. IN MEMORIAM






Ayer, 30 de agosto, murió el poeta norirlandés Seamus Heaney, sin duda uno de los más grandes poetas en lengua inglesa del siglo XX.

Animado por el editor de mis primeros poemas, que quería iniciar una colección de poesía en otras lenguas y en edición bilingüe, hacia 1994 comencé la traducción de Seeing Things, publicado en 1991 por Faber & Faber. Tras un primer contacto con el poeta para comunicarle el proyecto y obtener su autorización, en marzo de aquel año recibimos su contestación. Nos decía que se alegraba y agradecía nuestro interés por su obra, pero nos informaba que ya estaba en marcha la traducción oficial del libro, a cargo del profesor Brian Hughes. Nada decía en la carta, sin embargo, sobre que abandonáramos el proyecto, más bien al contrario. Nosotros, sin embargo, nos apartamos del mismo y nos decidimos por otro sobre obra inédita en español de Philip Larkin.
Al año siguiente Heaney recibió el Premio Nobel de Literatura; el mismo año que apareció nuestro Poemas Sueltos (1960-84), de Larkin.
Por entonces, Seeing Things vio la luz en español con el título de Viendo Visiones.
Después, en 1996, algunos de los poemas del libro que ya habíamos traducido y algún otro de libros anteriores fueron publicados en el número 50 la revista Barcarola, dentro de una muestra de poesía contemporánea inglesa bajo el título Penúltima poesía británica. En ella, Seamus Heaney aparecía en primer lugar y con un papel de maestro; otros de los diez poetas antologados en la muestra son Douglas Dunn, David Sweetman, Craig Raine, James Fenton y Andrew Motion.
Reproducimos, en esta primera entrega, tres de los poemas de Heaney –nuestra versión en castellano- de aquella selección. Dedicaremos una siguiente entrada a nuestra traducción del poema Muerte de un Naturalista, del libro homónimo, acaso su mejor volumen, y el más conocido.



ANAHORISH

Mi “sitio de agua clara”,
La primera colina del mundo
donde fluyen los manantiales
bajo la hierba brillante

y las oscuras losas
del centro del sendero.
Anahorish, suave pendiente
del prado consonante y vocal.

post-imagen de lámparas
balanceadas por los patios
en las tardes de invierno.
Con cubos y carretillas

esos habitantes de la colina
van, hundidos hasta la cintura en la niebla,
a romper la fina capa de hielo
de fuentes y estercoleros.


ANAHORISH

My 'place of clear water,'
the first hill in the world
where springs washed into
the shiny grass

and darkened cobbles
in the bed of the lane.
Anahorish, soft gradient
of consonant, vowel-meadow,

after-image of lamps
swung through the yards
on winter evenings.
With pails and barrows

those mound-dwellers
go waist-deep in mist
to break the light ice
at wells and dunghills. 

(Wintering Out)


ENCUADRES

XXXVII


En famosos poemas del sabio Han Shan,
Montaña Fría es un lugar que también puede significar
Un estado de la mente. O diferentes estados de la mente

En momentos diferentes, pues los poemas parecen
Excepcionales, impulsivos, de los que empiezan
"Llevo sentado aquí frente a la Montaña Fría

Veintinueve años", o "No hay sendero
Que recorra todo el camino" -materia envidiable,
Sencilla y creíble.

Hablar de ello no basta
Pero citarlo demuestra el menos
La virtud de un arte que conoce su mentalidad.

SQUARINGS

XXXVII

In famous poems by the sage Han Shan,
Cold Mountain is a place that also mean
A state of mind. Or different states of mind

At different times, for the poems seem
One-off, impulsive, the kind of thing that starts
I have sat here facing the Cold Mountain

For twenty-nine years, or There is no path
That goes all the way –enviable stuff,
Unfussy and believable.

Talking about it isn´t f good enough
By quoting from it at least demonstrates
The virtue of an art that knows its mind.



XXXVIII


Subimos al Capitol con luz de luna, sentimos
Los impulsos de la tentación en las alturas:
Éramos privilegiados y tardos, y los sabíamos.

Entonces algo en mí se tornó profecía
Contra la estimada arrogancia del mármol
Y toda la imitación de versos grabados en piedra.

"Abajo la forma triunfante, larga vida", (dije)
"Forma mendicante y convaleciente. Asistimos
Al retorno del agua pura y la rueda de oraciones".

A lo que una voz contestó, "Por supuesto.
Pero los otros están en el Café Fórum, esperando,
Preguntándose dónde estamos. ¿Qué tomaréis?"



XXXVIII

We climbed the Capitol by moonlight, felt
The transports of temptation on the heights:
We were privileged and belated and  we knew it.

Then something in me moved to prophesy
Against the beloved stand-offishness of marble
And all emulation of stone-cut verses.

“Down with form triumphant, long live”, (said I)
“Form medicant and convalescent. We attend
The come-back of pure water and the prayer-wheel.”

To which a voice replied, “Of course we do.
But the others are in the Forum Café waiting,
Wondering where we are. What´ll you have?

(Seeing Things)

(Trad. Valentín Carcelén)

lunes, 26 de agosto de 2013

BODAS DE ORO. POEMA

Creo que no es tarea fácil responder satisfactoriamente a un "poema de encargo", y yo no suelo encontrarme cómodo en esas lides. Pero el pasado sábado, 24 de agosto, mis padres y cinco matrimonios más celebraron sus 50 años de casados, y, desde el grupo de personas encargadas de organizar la ceremonia, se me pidió un texto para la misma. Recibí la petición como un halago y rápidamente me puse manos a la obra. Con no poco esfuerzo, pero con no menos satisfacción, me salió este texto con el que la ceremonia, más emotiva que solemne, finalizó:



LECCIÓN DE CONVIVENCIA


Para los que hablan de su tiempo juntos
como quien habla de su vida entera.

Para quienes se escuchan sin hablar
y bien se entienden aunque no se vean.

Para los que en el paso de los años
supisteis compartir risas y penas.

Para los que escribís vuestros dos nombres,
aunque a dos manos, con la misma letra.

Para vosotros que, de la palabra
“juntos”, os habéis hecho una bandera.

Para vosotros, cuyo amor se mide
por tiempo, como luz de las estrellas.

Para quienes hacéis de la familia
y el trabajo el porqué de la existencia.

Porque no habéis querido nada ser
sin vuestro compañero o compañera.

Para vosotros, que aún apuntaláis
el mundo con las manos y experiencia.

Para vosotros, y por vuestro ejemplo,
por toda vuestra vida, que es la nuestra,

Salud, Felicidades y Alegría;
que estos no sean los únicos cincuenta.

De parte de los hijos y las hijas,
de parte de los nietos y las nietas,

muchas gracias por darnos cada día
una cabal lección de convivencia.


Valentín Carcelén.
Agosto de 2013.

miércoles, 14 de agosto de 2013

HAIKU Y VARIACIÓN

I

en el verano
queremos ser los mismos
y somos otros


II

en el verano
quisiéramos ser otros
y no podemos

martes, 6 de agosto de 2013

jueves, 1 de agosto de 2013

domingo, 5 de mayo de 2013

RODANDO EXTERIORES (III)

Recupero -las fechas lo reclaman- otro poema de Cámara Oscura: el último de una serie de tres bajo el título "Rodando exteriores", en clara alusión, como gran parte del libro, al mundo del cine y la fotografía. Se lo dediqué a un gran aficionado al séptimo arte.


Para Víctor David,
muerto de cine.

Del milenio y las tormentas
hablaremos cuando lleguen.
Dejadme ahora con mayo.

Quiero ver cómo las flores
se resecan y cuajan
en frutos verdes y quiero
ver cómo se aclara la línea del horizonte
hasta darme cuenta
exacta de dónde estoy.

Quiero ver cómo flotan en el aire
esos pólenes y semillas blandas,
verlos posarse en mis hombros
y esperar una imposible germinación.
Ver estos días amarillos abrirse
y darme su más tierno abrazo,
invitarme a su fiesta más íntima.

Dejadme, dejadme ahora con mayo.
Ya hablaremos, ya,
de las vacaciones o las cosechas.

domingo, 7 de abril de 2013

MANUEL LAESPADA. Dos poemas de "DEL AMOR CAÍDO"








El albaceteño Manuel Laespada obtuvo el XVII Premio de poesía "Ciudad de Mérida" con "Del amor caído", una colección de 20 poemas, elaborados cada uno a partir de un verso de poemas de Donde habite el olvido. El título también está sacado de un verso del mismo libro de Cernuda.
No es éste, ni mucho menos, el primer  premio de Laespada: el Ciudad de Salamanca, Luis de Feria, Vicente Martín, o el Joaquín Lobato, de Vélez-Málaga, entre otros, forman parte de su extenso currículo.
El libro está publicado en la Colección Vincapervinca, de la Editora Regional de Extremadura, y apareció en noviembre de 2012. De él elegimos estos poemas:




Esperé un Dios en mis días

Dios no está en mis poemas casi nunca
a pesar de que dicen
que siempre está al acecho, 
que vigila mis pasos,
que me mira y me ve. Y yo lo miro,
lo busco, lo reclamo, lo incluyo en algún verso
como si fuera un tópico, esperando
que eso le hará feliz, protagonista
de mis neuras, mis sueños, mis poemas, 
y no acude a la cita.
Definitivamente
a Dios le gusta poco mi poesía.





Bajo la lluvia desatada

Seguro que era abril porque la lluvia
arrinconó postales y palmeras.
Seguro que era demasiado tarde, 
las estatuas del frío
vistieron de un intenso verdemar
las manzanas prohibidas.
Seguro que esa noche habría plenilunio,
las aguas de las norias
estiraban sus cuellos de cisne traicionado
para abrazar un aire tímido.
Seguro que la hoja
de un libro o de una higuera, igual daba, 
despedidas trenzaba
y en un parque algún banco
deshojaba, si, no, pétalos de la espera.
Seguro que sabías
que yo pensaba en ti.